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martes, 9 de abril de 2013

VIDA Y MUERTE DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

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El corresponsal de guerra Henry Buckley desde la dictadura de Primo de Rivera a la Guerra Civil.

Henry Buckley fue testigo de excepción de una década crucial en la Historia contemporánea española, desde su llegada a Madrid en 1929, cuando sólo es un periodista principiante, hasta que atraviesa los Pirineos en 1939 con los restos del ejército republicano, convertido ya en corresponsal curtido. Siempre objetivo, pero cada vez más involucrado en la vida española, Buckley vive en primera persona las convulsiones sociales, las pugnas políticas y los enfrentamientos bélicos que determinaron el futuro del país: presencia la caída de Primo de Rivera, está junto a Alcalá Zamora cuando se proclama la Segunda República, junto al general Líster en la batalla del Ebro y junto a Negrín en el último Consejo de Ministros de un gobierno al borde del exilio. Vida y muerte de la República española es un relato periodístico vivo y directo de una época y de sus protagonistas, y desde su publicación en Londres en 1940 ha sido fuente inagotable de información para los historiadores. Esta edición en castellano ofrece a los lectores españoles la oportunidad de redescubrir un pasado que sigue marcando su presente.

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Henry Buckley (1904-1972) fue uno de los reporteros más brillantes de una generación de corresponsales anglosajones que redefinieron el periodismo de guerra. En 1929 llegó a España, donde permaneció hasta el final de la guerra civil española como corresponsal de The Daily Telegraph. Durante la segunda guerra mundial cubrió toda la campaña del norte de África y la invasión aliada de Italia. Fue director de la agencia de noticias Reuters en España, donde murió en 1972.


"Al primero que encontré cuando llegué al frente de Teruel fue a Ernest Hemingway, que se alegró enormemente de verme, sobre todo cuando comprobó que le llevaba dos botellas de whisky. Le encontré como le había visto en tantas ocasiones: estaba ayudando a un grupo de milicianos a situar en posición un cañón del setenta y cinco, que se empleaba para asaltos a corta distancia. Para hemingway la guerra era eso: implicarse en cuanto ocurría a su alrededor, ayudar a los soldados novatos a cargar y descargar sus armas, hablar con todo el mundo, a veces también pelearse con todos.
A pesar de que era el corresponsal de prensa mejor pagado de cuantos estábamos en la guerra española, pienso que se le daba mejor la novela o el cuento que la crónica periodística, entre otras cosas porque era un perfeccionista y corregía docenas de veces todo lo que escribía. Su técnica no se adaptaba a las inevitables prisas de un corresponsal de guerra."

Henry Buckley. Frente de Teruel. Diciembre 1937