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viernes, 15 de noviembre de 2013

NUNCA ES DEMASIADO TARDE, PRINCESA

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Aunque nos perdamos, la vida siempre espera. Aquí tienes el mapa para recuperar el camino.

Tras contar su terrible experiencia en Saber que se puede, Irene Villa se enfrenta a un nuevo reto: volver su mirada y pasar por el tamiz de su experiencia siete historias de siete personas que nunca creyeron que su vida iba a sufrir un vuelco dramático. Y mucho menos pensaron que ese revés del destino sería la llave que les diera acceso a una vida mucho mejor que la que tenían antes, más plena e infinitamente más feliz a pesar de las limitaciones. Un libro no sólo oportuno, sino también necesario.






IRENE VILLA (Madrid, 1978) está licenciada en Comunicación Audiovisual, Humanidades y Psicología. Es conocida desde el triste día en que la banda terrorista ETA puso una bomba en el coche de su madre y ambas sufrieron amputaciones. Desde ese momento, supo que su vida iba a estar orientada a ayudar a quienes, como ella, tuvieran que superar cualquier barrera. En la actualidad, trabaja como escritora, periodista de opinión en prensa y radio, conferenciante y transmisora de valores en institutos. Colabora, además, con numerosas organizaciones que defienden la libertad, la paz y los derechos de los más desfavorecidos.
Desde 2007 integra el equipo de competición de esquí alpino adaptado de la Fundación También y ha conseguido dos oros en los Campeonatos de Cataluña 2010 y la plata en Gigante y Slalom en los Campeonatos de Francia y España 2010.
Le han concedido diversos galardones, como el Premio a la ejemplaridad 1991 del Club Rotario Madrid–Puerta de Hierro, el Premio Niños de Europa de manos de lady Di (Londres, 1992), el Garbanzo de plata 2000 por su valor y coraje, el Joya de Madrid 2001 como ejemplo de paz y de convivencia, la Medalla de ANDE 1998, el Premio Nacional Valores Educativos Colegio Mayor San Pablo 2002, el Micrófono de plata por su libro Saber que se puede en 2005, el Premio Isabel Ferrer 2007, el Gran Cruz al Mérito Humanitario y el Premio fundación Miguel Ángel Blanco a la convivencia en 2008. En 1992 fue nominada para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y para los Premios de la Victoria (Washington)