TRADUCTOR

martes, 6 de marzo de 2012


Los libros están escritos por los vencedores. Y, si no es el caso, al menos el libro estará escrito para rendir pleitesía al vencedor, al héroe, al buen inventor, al excelente actor que domina a la perfección el método Stanislavski.
El libro de los fracasos heroicos, de Stephen Pile, es justo lo contrario.
Un obra construida para ensalzar el error, la tara, la mutación, el fracaso, la torpeza, el resbalón, las cenagosas profundidades del anónimo sin especiales habilidades (es decir, la mayoría de nosotros). Pero Pile va más allá, y bucea específicamente en las biografías de personajes que no solo eran normales tirando a malos, sino cerapios a la izquierda. Lo peor de lo peor.
Como Arthur Paul Pedrick, el hombre que patentó 162 inventos de los cuales ni uno solo se comercializó. Generales que perdieron todas las batallas. Los peores poetas de la historia. El programa de televisión menos visto. Las canciones de menor éxito.
De todo ello sabe mucho Pile, que incluso en 1976 fundó el Club de los No Muy Buenos en Gran Bretaña. Para optar a ser socio solo era necesario no ser demasiado bueno en algo, cualquier cosa, para luego asistir a reuniones donde charlar y hacer demostraciones de esa ineptitud.